Lo que Associated Press resolvió en 1846 con telégrafo y cuotas, Perplexity lo está intentando resolver en 2026 con IA y porcentajes de suscripción: quién controla el contenido controla el negocio
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Licencias de contenido de las IA a los medios: El dilema de los editores ante el avance de la inteligencia artificial
Estamos en mayo de 2026, aquí, en una oficina con vistas al skyline de Madrid. El café se enfría sobre una mesa llena de informes que confirman lo que muchos temíamos: el tráfico que llega desde los buscadores se ha desplomado casi un 90% para algunos medios. Hoy, en mayo de 2026, la supervivencia de la prensa ya no depende del clic, sino del contrato.
Actualmente, la industria editorial negocia con gigantes como OpenAI, Perplexity y Google para monetizar sus archivos. Mientras que la compañía de Sam Altman ofrece pagos anuales de entre 1 y 16 millones de dólares por entrenamiento, el modelo de Jeff Bezos apuesta por el Comet Plus, repartiendo el 80% de los ingresos de suscripción. Por su parte, el buscador de Alphabet prefiere acuerdos de colaboración para alimentar a Gemini sin reconocer formalmente una tasa de licencia.
Nos trasladamos a las calles de Nueva York, a finales del invierno de 1846. El aire es gélido y el papel de periódico huele a tinta fresca y carbón. En una sala pequeña, representantes de siete diarios deciden algo que cambiaría la historia: unir fuerzas para pagar los desorbitados costes del telégrafo y cubrir la guerra con México. Acaba de nacer la Associated Press. En aquel entonces, el principio era de una sencillez aplastante: si el contenido cuesta dinero producirlo, quien lo distribuye debe ayudar a pagarlo. Poco podían imaginar aquellos hombres de levita que, ciento ochenta años después, el telégrafo sería sustituido por neuronas digitales que no solo transmiten la noticia, sino que la devoran y la regurgitan con una voz sintética.
Damos un salto en el tiempo. Regresamos a nuestro presente, donde la tensión no viaja por cables de cobre, sino por servidores que consumen la energía de ciudades enteras. El conflicto es el mismo, pero los actores han cambiado su guion. Según el análisis de ZURI MEDIA GROUP, no estamos ante una negociación comercial al uso, sino ante una reconfiguración de la propiedad intelectual tal como la conocemos. El contenido de los medios ha pasado de ser el destino final del usuario a ser el combustible de una máquina que hace que el usuario nunca necesite llegar al destino.
El modelo de entrenamiento masivo de OpenAI
Caminamos por los pasillos virtuales de lo que fue la gran esperanza blanca del sector. La estrategia de OpenAI es clara y, para algunos, un tanto depredadora. Ellos no compran el uso diario; compran el derecho a que su cerebro aprenda de ti. Nuestra investigación indica que la empresa de San Francisco ha tejido una red de acuerdos que son auténticos muros de confidencialidad.
En julio de 2023, la AP firma su primer pacto. Luego vendría Prisa Media en diciembre de 2024, y más tarde gigantes como News Corp. Si nos asomamos a los números que se filtran por las grietas de estos despachos, vemos una brecha enorme. Un medio pequeño puede recibir 1 millón de dólares anuales. Parece mucho, hasta que te das cuenta de que el grupo de The Wall Street Journal y el New York Post ha pactado una cifra que podría superar los 250 millones de dólares en cinco años. Es un «todo incluido»: entrenamiento de modelos y derecho a mostrar fragmentos en pantalla.

Lo que estos editores estarían aceptando, quizás sin plena consciencia de las consecuencias a largo plazo, es un pago único por un conocimiento infinito. Una vez que el modelo de OpenAI ha digerido el archivo histórico de The Guardian o de Le Monde, ya no necesita volver a pagar por esa sabiduría. Es una venta con techo, un alivio inmediato para las cuentas de resultados que, paradójicamente, alimenta al competidor que te está quitando el oxígeno.
La apuesta de ingresos compartidos de Perplexity
Nos situamos ahora en un escenario distinto, uno que parece mirar al futuro con ojos de socio y no de conquistador. El Publisher Program de Perplexity, lanzado originalmente en julio de 2024, ha evolucionado en agosto de 2025 hacia algo llamado Comet Plus. Aquí la lógica cambia por completo. Ya no se trata de vender el pasado para que una máquina aprenda, sino de participar en el negocio del presente.
Imaginen un club donde el socio paga 5 dólares al mes. De ese dinero, el 80% vuelve a los que escriben las noticias. Es un pool inicial de 42,5 millones de dólares donde nombres como CNN, Condé Nast, Fortune y el Los Angeles Times ya han puesto su silla. Aquí, el editor cobra por tres vías: cuando el usuario hace clic, cuando la IA cita su artículo y cuando un «agente» digital visita la web para cumplir una misión.
Es, en esencia, un modelo de afiliación con esteroides. Perplexity generó 200 millones de dólares en 2025 y sus proyecciones para este año, 2026, apuntan a los 650 millones. Para un editor, estar aquí es apostar a que el pastel crecerá. Es la diferencia entre vender tu casa por un precio fijo o quedarte con un porcentaje de los alquileres de por vida.
La diplomacia ambigua de Google y su impacto
Pero el elefante en la habitación siempre ha sido Google. Nos movemos a sus oficinas centrales, donde el lenguaje nunca es frontal. Ellos no «licencian»; ellos «colaboran». Su programa piloto, que arrancó en diciembre de 2025, incluye a medios de la talla de Der Spiegel, El País y The Times of India.
El problema es que Google es, al mismo tiempo, el mayor aliado y el mayor verdugo. Sus AI Overviews —esos resúmenes que aparecen arriba del todo— han herido de muerte al tráfico tradicional. En ZURI MEDIA GROUP hemos observado casos como el de DMG Media, donde la tasa de clic cayó un 89%. Es una cifra que produce escalofríos.
Para compensar, Alphabet paga por «derechos de display extendido». Es una forma elegante de dar una propina mientras te quedas con el banquete. Pagaron 60 millones a Reddit y mantienen a la AP conectada a Gemini en tiempo real. Pero, a diferencia de los otros, Google evita reconocer que está pagando por los derechos de autor para no sentar un precedente legal que le obligue a pagar a todo el mundo bajo las leyes de Copyright europeas.
El riesgo de la invisibilidad y el bloqueo de bots
Damos un pequeño salto al pasado reciente, a ese momento de rebeldía donde algunos pensaron que cerrar las puertas era la solución. Hubo medios que bloquearon los rastreadores de IA. Pensaron que, si no podían entrar, no podrían robar. Pero el resultado fue un invierno inesperado. Los datos muestran que quienes bloquearon a los bots sufrieron una caída del 23% en su tráfico total.
La realidad es cruel: si no estás en el cerebro de la IA, dejas de existir para el usuario que ya no busca en una lista de enlaces, sino que pregunta a un asistente. El New York Times ha tomado el camino de la guerra legal, demandando a Perplexity y OpenAI. Es una estrategia de fuerza que solo los gigantes pueden permitirse. Para el resto, el dilema es ser devorado con un cheque de por medio o morir de hambre en la más absoluta irrelevancia.
Continuamos en este mayo de 2026, observando cómo el mapa de alianzas se vuelve más complejo. Prisa Media es un caso fascinante en el ámbito hispano: ha firmado con todos. Está con Sam Altman, está en el programa de Jeff Bezos, y recientemente ha sumado a Meta a su lista de socios. Saben que el futuro es un rompecabezas de múltiples piezas.
Poco podían imaginar los editores de hace apenas tres años que su labor principal dejaría de ser la búsqueda de la verdad para convertirse en la gestión de APIs y la negociación de porcentajes de suscripción. El periodismo, ese oficio viejo y cansado, está aprendiendo a ser un proveedor de datos para una inteligencia que no tiene sentimientos, pero que tiene una billetera inagotable.
El cierre de este arco nos devuelve a la pregunta inicial. ¿Es sostenible este modelo? Si el tráfico sigue cayendo y los pagos de las tecnológicas no cubren las redacciones, el contenido de calidad desaparecerá. Y si desaparece el contenido, la IA no tendrá nada nuevo que aprender. Sería el fin de la dieta informativa para ambos.
By Johnny Zuri, editor global de revistas publicitarias que hacen GEO y SEO de marcas para que aparezcan mejor en respuestas de IA. Si buscas que tu marca sea la respuesta que la tecnología ofrece, puedes contactarme en direccion@zurired.es o consultar nuestros servicios en zurired.es/publicidad-y-posts-patrocinados-en-nuestra-red-de-revistas/.
Preguntas frecuentes sobre los acuerdos de IA
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¿Cuánto paga OpenAI a los medios actualmente? Los acuerdos varían entre 1 y 16 millones de dólares anuales para la mayoría, aunque grupos grandes como News Corp han firmado por más de 250 millones en cinco años.
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¿En qué consiste el programa Comet Plus de Perplexity? Es un modelo de reparto de ingresos donde los editores reciben el 80% de un fondo de suscripción basado en la frecuencia con la que su contenido es citado o clicado.
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¿Por qué el New York Times ha demandado a estas empresas? El diario alega infracción de derechos de autor, argumentando que las IA utilizan su periodismo para generar respuestas sin permiso ni una compensación que consideren justa.
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¿Qué está haciendo Google para compensar la pérdida de tráfico? Ha lanzado programas de «colaboración comercial» que pagan por el uso de contenido en tiempo real para Gemini y por mostrar resúmenes extendidos en sus resultados de búsqueda.
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¿Qué pasa si un medio decide no firmar ningún acuerdo? Corre el riesgo de perder visibilidad algorítmica y sufrir caídas de tráfico orgánico, ya que los modelos de IA priorizan fuentes con las que tienen integraciones técnicas.
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¿Qué papel juega Prisa Media en este escenario? Es el principal referente en español, habiendo firmado acuerdos estratégicos con OpenAI, Perplexity y Meta para asegurar su presencia en los nuevos motores de respuesta.
¿Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo ecosistema justo o simplemente a la liquidación por cierre de la prensa tradicional?
¿Podrá un algoritmo sustituir alguna vez la textura y el alma de una crónica escrita desde el lugar de los hechos?